Fernando Martín lucha con Audie Norris para coger la posición. FOTO: Marca.com

Fernando Martín lucha con Audie Norris para coger la posición. FOTO: Marca.com

Hoy se cumplen 24 años del fallecimiento en un accidente de coche del genial jugador de baloncesto Fernando Martín Espina. Cada vez que cojo la curva de entrada a la M30 por la A2 me acuerdo de él. Hoy quiero rendir un homenaje para el que ha sido el mejor 4 que ha dado España (considerando a Pau Gasol un cinco).

Fernando se crió como buen madrileño en los pechos de la mayor cantera de este país, el Ramiro de Maeztu. Aun que inició sus pintos en los maristas del Parque Conde de Orgaz. Su club fue el Estudiantes, hasta que el Real Madrid se cruzó en su camino. El club blanco hizo una oferta por los dos hermanos Martín, Fernando y Antonio. Ellos se fueron a Castellana y a Serrano llegaron Ion Rementería, Javier García Coll (alias El Rata) y creo que Pedro Rodríguez (pero de esto no me hagáis mucho caso).

La última temporada con el Estu, el emblemático 10 jugó un temporadón. Alzó al Estu hasta el subcampeonato. Y se fue al Real Madrid. ¿Por qué tantos cracks del Estudiantes se traspasaron al Madrid? Con Fernando, el Real Madrid se emborrachó de éxitos. Cuatro ligas, tres copas del Rey, una Recopa y un mundial de clubes (qué tiempos). No alzó la ansiada Copa de Europa. Se cruzó en su camino un tal Drazen Petrovic. 36 puntitos se marcó el astro yugoslavo.

En 1985 dio el salto a la NBA tras conquistar la plata de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles un año antes. Se fue a Portland. Era el primer español y segundo europeo que daba el salto a la mejor liga de baloncesto del mundo. Era impensable que un españolito jugara en la NBA. Él lo consiguió y abrió las puertas a que otros europeos y españoles puedan lucirse ahora en EEUU.

Fernando siempre fue un ejemplo de lucha y garra bajo los aros. No se me olvidarán los duelos con Audie Norris, el jugador norteamericano del Barcelona. ¡Qué luchas para coger la posición y el rebote! Era otro baloncesto. Sus 2,05 no eran mucho pero su fuerza y corazón le convertían en una muralla infranqueable.

Su cara al recoger la medalla de plata en Los Ángeles, su lágrimas por perder la Copa de Europa, cuántos recuerdos. Pero lo que nunca se me olvidará como la Demencia le tenía un respeto considerable, aunque fuese del eterno rival.

Mi primer partido de baloncesto que fui a ver en vivo fue al antiguo pabellón del Real Madrid, en la Castellana, donde están ahora las cuatro torres. Era socio del Estudiantes, y me fui a ver a mi equipo contra el Real Madrid. Creo que era el primer partido de John Pinone como jugador del Estu. Me acuerdo que fui con mi padre y mi hermano Juan. Y nos colocamos al lado de la Demencia. Como olía a choto por esa zona. Iban todos en tetas, gritando sin parar. Un ambientazo. En el Madrid jugaba Wayne Robinson, el número 4. Y claro, Fernando Martín. Ganó el Madrid, pero me lo pasé como un enano.

Fernando jugó un partidazo y ya me fijé en él para siempre. Hoy me acuerdo de él y de toda la gran familia del baloncesto. Su huella es imborrable. Y hoy todo el baloncesto le da las gracias por todo los que nos dejó. Creo además que España ha aprovechado muy bien el camino que abrió Fernando y buena parte de su quinta. España es hoy quien es gracias a Fernando. Gracias 10, siempre en el recuerdo.

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